Podría empezar esta historia, o más bien esta vida, diciéndoos lo maravilloso que va a ser todo, pero hace tiempo que comprendí que las mentiras solo llevan a engañarse a uno mismo y no a los demás como se pretende. Seguramente pensaréis que es una historia como las otras con principio, nudo y desenlace, pero como el mismo título dice, esto es la vida real, no hay principio ni desenlace, todo es un continuo nudo.
Si queréis saber como soy solo tenéis que miraros en el espejo. No me diferencio mucho de todos vosotros. Os diré que soy una mujer para que os hagáis una idea más o menos, pero podéis aplicarlo también a un hombre. De mi físico no necesitáis saber nada, soy una chica del montón con una vida normal y corriente. No especificaré si soy rubia o morena, bajita o alta, fea o guapa. No soy animadora, os lo aseguro, ni destaco por mi inteligencia, solo soy... normal. Podéis imaginarme igual que vosotros para daros el gusto de aparecer en un libro, o totalmente diferentes, sin pensáis que es demasiado negativo para tratarse de vosotros y queráis desentenderos. También podéis ser equilibrados e imaginarme con algunas características vuestras y otras que me diferencien. El caso es que da igual, soy del montón. Podría ser tú, o tu amigo, o esa niña a la que odias, o ese niño del que no puedes apartar la vista. Para gustos los colores, ¿no?
Solo diré algunas cosas. La primera: supongo que soy diferente aunque del montón. Sé que es un lio, pero yo misma lo soy. Me gusta comparar mi habitación con mi cabeza: un completo desastre. Pero volvamos al meollo de la cuestión: en la mayoría de los libros escriben el libro y luego le dan un título acorde con la historia, ¿no? Pues no es así en este caso. Puse primero el título porque sabía de qué iba a tratar esta historia desde el principio. De mi vida. O mejor dicho de una vida cualquiera. Supongo que esto dice algo de mí: que empiezo la casa por el tejado en vez de por los cimientos, llevándole la contraria al mundo entero. O quizás que soy decidida y tengo las cosas claras. Que cada uno piense lo que quiera, a mí me da igual.
Si habéis abierto este libro esperando descubrir la deslumbrante vida de una chica rubia, alta, de ojos azules y piernas kilométricas que es la animadora más popular del instituto, tiene la vida arreglada y encuentra al amor de su vida, ya podéis ir cerrándolo. A estas alturas debo de haber perdido ya unos cuantos lectores. Yo diría que todos. Pero si alguno que no se entera de nada, no lo ha cerrado todavía que siga leyendo, o que no lo haga, a mí me da igual.
El caso es que solo quería hacer una breve descripción de lo que a partir de mañana será el relato de mi vida. Digo de mi vida por decir la vida del alguien, pero esto que estás leyendo podría ser tu autobiografía y todavía no te has enterado. ¿Quién sabe? A lo mejor soy vidente y estoy escribiendo sin darme cuenta la vida de otra persona. Eso ya no me convertiría en una chica del montón. O sí. Pero a mí me da igual.
He puesto "Diario de una vida real" pero no voy a poner chorradas de esas de "Querido diario: ¡Me ha mirado! ¡Te juro que me ha mirado! Es tan guapo...", ni voy a poner corazoncitos alrededor de su nombre o babear encima de la hoja del diario. Aborrezco esas mariconadas. En serio, ¿dónde se ha metido la gente normal? A veces me pregunto si soy la única persona con dos dedos de frente que existe en el mundo. Espero que no.
En fin, a partir de mañana seguiré con esta historia, porque hoy ya es tarde y tengo que irme a cenar. Tengo un hambre que me comería un caballo. Lo juro. Pero no os preocupéis, de momento como cosas normales y no tengo intención de empezar a devorar animales tan tiernos y bonitos. Puaj. Los caballos no son mis animales favoritos, ¿vale? Son iguales que los corazoncitos en un diario, como ya he mencionado: cursis. Cada vez que los veo me imagino un pony rosa de juguete y riendas de flores, como los de las niñas pequeñas repelentes que se han apropiado del mejor parque de la ciudad. Ese cutre que solo tiene un columpio. No me malinterpretéis, lo adoro, le he cogido mucho cariño. Está justo debajo de mi casa y me viene de perlas. Cuando quiero pensar solo tengo que bajar y espantar a gritos a las niñatas que intentan quitarme mi columpio. No soy muy pacífica, lo siento. Y sé que abuso de mi poder de ser mayor, pero, ¿qué queréis que os diga? No soy perfecta. Ni vosotros tampoco, a pesar de lo que digan vuestras madres. Y si lo sois ya estáis cerrando este libro.
Pero, en fin, año nuevo, vida nueva, ¿no? A lo mejor como propósito de año nuevo debería empezar a ser más perfecta. De momento no tengo ningún propósito. A lo mejor me da un venazo de esos habituales en mí y escribo una lista de propósitos de año nuevo. Ya veremos. De momento como único propósito por hoy es el de irme a cenar antes de que acabe devorando el teclado.
Podéis volver mañana o desentenderos de una vida tan normal y aburrida. Pero permitidme recordaros que es vuestra vida. Como queráis, a mí me da igual.
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